martes, 21 de julio de 2009

Barcelona se puso "Dulce y Pegajosa" con Madonna

Madonna fue anoche bailarina de breakdance,
rockera cibernética, doncella latina, femme fatale, princesa gitana, dominatrix, boxeadora, disco diva... y reina pop. Un trono con forma de eme, propio de una monarca, la acogió al inicio del concierto al son de Candy shop, rodeada de un cuerpo de baile que llegó a integrar a 16 titulares. Punto de partida de un espectáculo caleidoscópico, nutrido de guiños multiculturales y giros estéticos, al borde del exceso por dispersión, en el que la cantante vendió su último disco, Hard candy, y refrescó sus hits.



Un show que comenzó con retraso. A la hora en que debía comenzar el concierto, la montaña de
Montjuïc estaba colapsada de tráfico y el Estadi se iba llenando de espectadores rezagados. El espectáculo no comenzó hasta que el flujo de público se detuvo, es decir, con 28 minutos de retraso. El recinto no se acabó de llenar, pero ofreció un buen aspecto con unas 45.000 localidades vendidas, según la organización.

No hay comentarios: